miércoles 15 de abril de 2026

El peronismo de Córdoba al rojo vivo: De la Sota rompe con Llaryora y mira hacia el 2027

Mario Lopez 10 de abril de 2026 · 5 días ago
El peronismo de Córdoba al rojo vivo: De la Sota rompe con Llaryora y mira hacia el 2027
Treos Norte SA 2

La interna del oficialismo cordobés alcanzó su punto de máxima tensión. Natalia de la Sota ha decidido profundizar su distancia con el gobernador Martín Llaryora, ejecutando una estrategia de “pinzas” que combina el rechazo legislativo en la provincia con un fuerte posicionamiento en el armado del peronismo nacional post-Milei.

La jugada coordinada: Buenos Aires y Córdoba

El quiebre se visibilizó con dos acciones simultáneas que marcan el fin de la sintonía en el Panal:

  • En Buenos Aires: Mientras el llaryorismo (vía García Aresca y Alejandra Torres) facilitaba el quórum a Javier Milei para la Ley de Glaciares, De la Sota se mostraba en redes con Leandro Santoro, enviando un mensaje claro de construcción con sectores opositores al modelo libertario.
  • En la Legislatura cordobesa: El legislador Bernardo Knipscheer (pareja de la diputada y referente del delasotismo puro) votó en contra de la ley de Llaryora que prohíbe “trapitos” y limpiavidrios. Knipscheer chicaneó a sus propios compañeros de bloque, emparentando la medida con la “intolerancia” de los libertarios hacia los excluidos del sistema.

Estrategia 50/50: Reconstrucción Nacional y 2031

Desde el entorno “hard” de la diputada aseguran que la planificación no es un arrebato, sino un plan a largo plazo. Natalia de la Sota busca diferenciarse de un Llaryora al que ven “entrampado” con el Gobierno Nacional.

  1. El factor Milei: El delasotismo apuesta a que el modelo de Milei dejará un vacío que deberá ser llenado por un peronismo renovado, “distinto al pasado” pero opositor al ajuste actual.
  2. El ultimátum a la reelección: Cerca de la diputada lanzan una advertencia directa: si Llaryora quiere retener el poder en 2027, deberá ser él quien la llame. De lo contrario, el delasotismo está dispuesto a seguir su propio camino, con la mirada puesta incluso en el 2031.

“Si el gobernador considera que ella es importante para su propia reelección, será él quien debe llamarla. Hasta ahora, apostamos al proyecto propio”, advierten desde el bando de la diputada.


Un bloque oficialista incómodo

La postura de Knipscheer en la Unicameral dejó al descubierto las grietas del bloque oficialista. Al preguntar si el plan de la provincia es “meter presa a la gente que perdió su trabajo”, el delasotismo no solo cuestionó una ley de seguridad, sino la sensibilidad social de la actual gestión provincial.

Con este escenario, la unidad del peronismo cordobés queda supeditada a una negociación que hoy parece lejana. De la Sota ha dejado de ser una aliada automática para convertirse en una competidora interna con peso propio y puentes tendidos hacia el PJ nacional.

ypf
Dejá tu comentario
Seguí leyendo