Chubut: El “negocio del fuego” pone bajo la lupa a la gestión de Ignacio Torres
El verano en Chubut no solo dejó una cicatriz de 75 mil hectáreas arrasadas en la cordillera; también encendió una mecha política que amenaza con incinerar la transparencia de la Secretaría de Bosques. Mientras los brigadistas arriesgaban sus vidas en el terreno, una trama de contrataciones millonarias en dólares y denuncias de desmanejo de recursos comenzó a salir a la luz.
Millones para el sector privado, carencias para el público
El foco del conflicto reside en el modelo de tercerización que ha consolidado la provincia. Según documentos oficiales, el sistema de combate de incendios depende cada vez más de firmas privadas, mientras los recursos estatales parecen debilitarse.
Las cifras de la polémica:
- AAXOD SA: Adjudicaciones por más de 24 millones de dólares.
- Jasfly SA: Contratos cercanos a los 18 millones de dólares.
Estas cifras astronómicas contrastan con la realidad denunciada por los trabajadores del área, quienes apuntan a una distribución irregular de insumos básicos y una falta de coordinación alarmante durante los picos de la emergencia.

Sospechas de connivencia y malestar interno
Las denuncias no provienen solo de la oposición, sino de las propias estructuras del organismo. El nombre de Abel Nievas, titular de la Secretaría de Bosques, aparece en el centro de las críticas por presunta connivencia con las empresas contratadas.

Puntos críticos denunciados:
- Donaciones fantasma: Trabajadores señalaron que parte de la ayuda recibida para los brigadistas nunca llegó al frente de batalla.
- Falta de auditorías: En las sedes oficiales de Bosques, carteles con la leyenda “Basta de corrupción” exponen una crisis que ya no se puede ocultar.
- Uso de recursos: Se cuestionan viajes oficiales y decisiones internas que, según los denunciantes, priorizaron intereses económicos sobre la eficacia del operativo.

El fantasma del negocio inmobiliario
En la Patagonia, el fuego suele ser el prólogo de una disputa por la tierra. Tras el desastre, surge la pregunta incómoda: ¿quién se beneficia con la “tierra quemada”? La posibilidad de una flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego a nivel nacional alimenta los temores de que los territorios incendiados sean reconvertidos para fines inmobiliarios o productivos ajenos a la conservación.

Ignacio Torres en el ojo de la tormenta
Para el gobernador Ignacio Torres, el impacto de los incendios ha dejado de ser una tragedia climática para transformarse en un desafío de gestión. La percepción de desmanejo y la opacidad en las contrataciones de servicios aéreos han instalado un clima de desconfianza en las comunidades cordilleranas, que aún contabilizan sus pérdidas.
La pregunta que resuena en la cordillera es si el sistema actual está diseñado para apagar los incendios o para alimentar un modelo de negocios donde el fuego es, lamentablemente, la materia prima.
Agradecemos a Realpolitik por la información proporcionada para la elaboración de esta nota.


