Ajuste sobre el ajuste: El Gobierno ordena nuevos recortes ante la caída de la recaudación
En un intento por blindar el superávit financiero y cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Casa Rosada bajó una orden tajante a todos sus ministerios: achicar aún más el gasto. La decisión responde a un escenario de debilidad en los ingresos públicos, que ya acumulan ocho meses consecutivos de caída real.
El nuevo esquema de recorte
La pauta presupuestaria para el gabinete se endurece con porcentajes específicos que buscan podar las partidas que aún resistían el ajuste:
- Gastos Corrientes: Deberán reducirse un 2% adicional. Esto afecta principalmente al funcionamiento diario del Estado.
- Gastos de Capital: El recorte será del 20%. Esta partida es la que financia la obra pública y las inversiones en infraestructura, rubros que ya venían sufriendo fuertes parálisis.
Radiografía del gasto: ¿Dónde se aplicó la “motosierra”?
Los datos del primer trimestre procesados por consultoras como Analytica muestran que el ajuste no ha sido uniforme, pero sí profundo en áreas clave:
| Partida Presupuestaria | Variación Interanual (Trimestre) |
| Transferencias a Provincias | -50,9% |
| Programas Sociales | -29,8% |
| Salarios Públicos | -6,1% |
| Asignaciones Familiares / AUH | -3,7% |
La excepción de los subsidios: Llamativamente, los subsidios económicos (energía y transporte) registraron un aumento del 67%. Según analistas, esto no se debe a una política de expansión, sino a la cancelación de deudas atrasadas que el Gobierno mantenía con las empresas del sector energético.
La presión del FMI y la “deuda flotante”

El cumplimiento de la meta con el organismo internacional es el principal motor de esta nueva ronda de recortes. El objetivo para 2026 es un superávit primario del 1,5% del PBI. Hasta febrero, el Ministerio de Economía solo había logrado consolidar un 0,4%.
Sin embargo, economistas advierten sobre el crecimiento de la deuda flotante (gastos comprometidos pero no pagados):
- Según la ASAP, este pasivo alcanzó los $3,3 billones.
- Casi el 10% del gasto comprometido registra demoras.
- En el caso de la obra pública (gastos de capital), la deuda flotante llega al 41,8% del total.
El desafío legislativo
Además de la caída de la recaudación, el Ejecutivo mira de reojo al Congreso. Proyectos como el financiamiento universitario o las reformas que podrían impactar en la recaudación tributaria obligan a Hacienda a extremar los cuidados para que el ahorro forzado no se diluya ante nuevas erogaciones aprobadas por la oposición.


