LA SOSPECHA DE ENVENENAMIENTO DE UN PERRO DE MILEI DESATÓ LA PURGA DEL PERSONAL CIVIL
EL PRESIDENTE ORDENÓ DESPEDIR A LA NÓMINA DE TRABAJADORES DE LA RESIDENCIA TRAS LA INTOXICACIÓN DE UNO DE SUS MASTINES, QUE DEBIÓ SER ATENDIDO DE URGENCIA EN LA GUARDIA VETERINARIA DEL PREDIO.
La súbita disolución de la plantilla civil y la transferencia del control de la Quinta de Olivos a la Casa Militar cobró una nueva dimensión. Según trascendió en las últimas horas, la drástica decisión del presidente Javier Milei se desencadenó tras la intoxicación de uno de sus mastines ingleses, hecho que en el entorno presidencial es interpretado como un presunto intento de envenenamiento intencional.
LOS DETALLES DEL ESCÁNDALO DOMÉSTICO Y LA SALIDA MASIVA DE EMPLEADOS
El episodio generó una fuerte crisis interna dentro de la residencia oficial, derivando en la salida intempestiva del personal de servicio, cocina y mantenimiento:
- Atención veterinaria de urgencia: Uno de los canes presidenciales debió ser atendido de emergencia en el módulo veterinario equipado dentro del predio de Olivos tras presentar síntomas agudos de intoxicación.
- Hipótesis de atentado: Lejos de atribuirlo a un accidente doméstico, el mandatario sostuvo la sospecha de un sabotaje dirigido contra sus mascotas, lo que aceleró la orden de desplazar de inmediato a los trabajadores civiles.
- Despidos generalizados: La orden presidencial alcanzó desde el personal de cocina y maestranza hasta al propio jardinero de la finca, dejando únicamente a un reducido grupo de operarios indispensables (como electricistas) bajo permanente escrutinio.
- Incertidumbre en la plantilla residual: Los escasos civiles que aún no han sido desplazados temen por la continuidad de sus fuentes laborales, a la espera de que la Casa Militar complete el reemplazo integral de las tareas operativas.
«La desconfianza en el entorno del jefe de Estado escaló al punto de considerar cualquier incidente doméstico como un riesgo de seguridad de máxima gravedad, precipitando el cierre del acceso civil y la militarización absoluta de la residencia».
EL TRASFONDO DETRÁS DEL CAMBIO EN EL ESQUEMA DE SEGURIDAD
La revelación sobre la salud de las mascotas presidenciales conecta de manera directa con la reciente resolución oficial que disolvió la Administración General de la Residencia y otorgó el monopolio de la custodia y la logística a la Casa Militar. Lo que en los comunicados formales del Gobierno fue argumentado como una reestructuración para «elevar la eficiencia y la seguridad» ante la escala de riesgos globales, responde en los hechos a una fractura irreversible de la confianza con el personal civil que operaba cotidianamente en la Quinta de Olivos.



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