Lo diferente entre NLG y nuestros políticos
Lo que hemos estado haciendo no funcionó y nunca funcionará.
En esta oportunidad les comparto lo que nos dice una arquitecta de gobernanza para ciudades libres, Joyce Brand (*); Joyce describe con didáctica magistral una distinción clave que NOS LA GENTE considera crítica instalar en el debate público:
El problema reside en el diseño del sistema político, NO en la persona a cargo del gobierno.
Joyce argumenta que la mayor parte del debate en relación a nuestra vida en sociedad gira en torno a la política:
- Quién está en el poder
- Cuáles políticas se proponen
- Qué orientación ideológica va ganando
Elecciones, debates entre candidatos, legislación, conflictos públicos, todos estos temas son los que concentran la atención del público.
Pero siempre se mantiene en las sombras algo que es mucho más importante: la política NO es lo mismo que el sistema político.
¿A qué temas se dedica la política?
Al poder:
- Quién decide
- Cuáles preferencias dominan la escena
- Cuáles reglas se pueden llegar a imponer
¿Y qué hace el sistema?
El sistema opera en un nivel diferente.
No se trata de quién decide.
Se trata de las reglas que definen cómo se toman las decisiones colectivas, cómo se implementan y cómo funcionan los límites al poder.
El sistema está más allá de la política.
Incluye:
- Cómo se crean nuevas reglas
- Cómo entra en vigencia lo aprobado por el gobierno
- Cómo se resuelven las disputas
- Cómo están estructurados los incentivos
- Cómo se limita al poder
Estos mecanismos determinan cómo funciona la sociedad en el día a día independientemente de quien está al mando en cada momento.
Lo crucial de distinguir entre el sistema y la política
El común de la gente cree que cambiando la persona a cargo del gobierno se van a poder obtener mejores resultados.
Pero si el sistema político subyacente permanece intacto los resultados tenderán siempre a repetirse:
- El nuevo gobierno va a estar operando dentro del mismo paquete de incentivos
- Las nuevas políticas deberán lidiar con las instituciones ya existentes
- La nuevas promesas de campaña chocarán con las viejas restricciones
El resultado es cíclico: el desencanto popular hace caer el soporte al gobierno, un nuevo gobierno vuelve a chocar contra la misma pared y así se reinicia un nuevo ciclo en un bucle eterno de frustración y decadencia.
Los cambios operan en un nivel superficial pero el sistema ha permanecido intacto.
El sistema determina el resultado
Y es por ello que el sistema importa más que la política cuando miramos el largo plazo.
El sistema modela el comportamiento de los políticos:
- Si el sistema premia a los poderosos habrá más enfermos de poder en el gobierno
- Si el sistema premia una obediencia ciega el deterioro será terrible
- Si no existen frenos bien claros el autoritarismo tendrá vía libre
Estos patrones de conducta son independientes de las intenciones de los individuos, emergen desde el sistema.
Esta hipótesis podría explicar por qué una misma sociedad reproduce siempre un mismo resultado bajo líderes muy distintos entre sí.
Es el sistema el que determina el espectro de los comportamientos posibles.
Las limitaciones de las soluciones políticas
Las soluciones meramente políticas intentan mejorar el resultado sin cambiar el sistema que está en la base.
Se introducen nuevas reglamentaciones que apuntan a problemas creados por las regulaciones ya existentes. Se agrega supervisión para manejar una mayor complejidad. Los programas de gobierno se apilan como en capas geológicas.
Cada nueva intervención está dirigida a resolver un tema en particular; pero bajo una perspectiva más amplia podemos ver que en realidad aumentan las dificultades para la ciudadanía y que se reduce la capacidad de adaptación al cambio del conjunto como un todo.
Sin un cambio de sistema la política repite un ciclo más de decadencia sin llegar nunca a una transformación efectiva que mejore la calidad de vida de la gente.
El sistema entendido como una infraestructura
Una manera más accesible de entender el sistema es como si se tratara de obras de infraestructura.
Al igual que la red vial y eléctrica de un país, el sistema político provee las condiciones de base sobre las cuales la sociedad desarrolla su actividad.
El sistema define:
- Si los acuerdos pueden ser confiables y duraderos
- Si las disputas pueden ser resueltas de manera pacífica y constructiva
- Si las personas pueden coordinarse con facilidad
- Si el sistema puede evolucionar por sí mismo en el tiempo
Cuando el sistema es fuerte las sociedades pueden funcionar en armonía aun cuando los políticos al mando tengan rasgos de personalidad conflictivos.
Cuando el sistema es débil un simple evento minúsculo puede escalar y hacer caer al gobierno –anarquía a la vuelta de la esquina.

La puerta de escape
La competencia entre municipios y entre provincias abre una vía de escape.
Esta posibilidad de escapar de las garras de los malos políticos es la más efectiva restricción al poder hoy conocida.
Y clarifica la diferencia entre el sistema y la política:
- La política se basa en la voz: persuasión, votaciones y poder
- El sistema incorpora la puerta de escape, es decir, que la gente pueda tener la posibilidad cierta de elegir entre alternativas
Mientras que la voz de los políticos opera de modo intermitente la puerta de escape está habilitada todo el tiempo.
Cuando el sistema ofrece una buena puerta de escape el país puede funcionar de manera correcta independientemente de los avatares políticos.
Cuando no existe puerta de escape la responsabilidad por el buen funcionamiento del país recae enteramente sobre los políticos, una enorme fuente de inestabilidad.
Mirando por debajo de la superficie
Podemos dar por descontado que la atención del público continuará focalizada en la política.
La política es muy visible, está todo el tiempo llena de novedades y con notas de color que la hacen muy atractiva.
Muy por contrario, el sistema opera con bajo perfil.
Pero es el sistema el que determina si un país es resiliente o frágil.
Si la cooperación es posible o si domina el conflicto.
Si el poder está bajo un efectivo control ciudadano o al alcance de un tirano.
Entender qué es el sistema exige mirar por debajo de la superficie de los eventos políticos y examinar al detalle las estructuras que dan forma a los comportamientos a lo largo del tiempo.

Un abordaje diferente al cambio
Si es el sistema lo que determina el resultado entonces los cambios sustanciosos requieren algo más que el recambio periódico de autoridades.
Se requiere entonces cambiar el sistema subyacente:
- Mejores reglas
- Mejores mecanismos para la entrada en vigor de las nuevas reglas
- Opciones de puertas de escape bien establecidas: competencia entre distritos por mejores instituciones
- Alinear los incentivos de la ciudadanía con el de los gobernantes
Estos elementos moldean el funcionamiento de la sociedad independientemente de quien esté en el poder en cada momento.
La política puede cambiar la dirección del país transitoriamente.
Pero el sistema determina el lugar de destino.
Concluye Joyce
La política decide quien gobierna. El sistema determina el buen o mal funcionamiento de la sociedad.
Confundir una cosa con otra induce a expectativas erróneas y a desilusión recurrente.
Distinguir una cosa de otra hace posible ver dónde ocurren los cambios profundos.
Nunca en la superficie sino en la estructura que está por debajo.
Desde el ’83 hacia acá
A la luz del marco conceptual que nos ofrece Joyce podemos hacer un rápido repaso de nuestra historia más reciente.
Alfonsín intentó hacer funcionar un sistema que ya llevaba casi un siglo de haber demostrado una pésima performance. Ese sistema no tenía canales de participación ciudadana en los asuntos de gobierno ni capacidad de soportar los embates internacionales del corporativismo y del comunismo dentro del sistema democrático -golpes militares.
La convertibilidad, una medida de naturaleza económica, fue un poco de hielo en la frente para el mayor problema del momento; el sistema político permaneció intacto, estaba cantado que la continuidad de las mismas reglas que establecían una lucha cruenta por el poder indefectiblemente iban a terminar con ella.
El gobierno de la Alianza fue tan solo una pegatina heterogénea de último momento para destronar al peronismo.
Cambiemos pretendió aplicar el concepto de management de “mejora continua”, vale decir tan solo pequeños cambios secuenciales en la superficie que dejaron intacto al sistema político como tal. Esto resultó incompatible con la urgencia por mejoras tangibles en una amplia franja del electorado.
El retorno del Kirchnerismo dejó al país expuesto a un nuevo salto al vacío en nuestro intento de escapar del horror.
Ahora Milei dice que se inspira en el menemismo, medidas que son exclusivamente de naturaleza económica implementadas desde Buenos Aires hacia el interior, algo similar a lo que terminó volando por los aires y que dio lugar a una era de desgracias, los K.
Pareciera entonces que hasta ahora ninguno de nuestros políticos tuvo conciencia de la importancia crucial de la gobernanza; todos centraron la búsqueda de soluciones para el país en sus propias cualidadades personales.
La propuesta de NLG
En NLG contamos con un diagnóstico, con un método y con un grupo humano que ya está trabajando en hacer realidad un NUEVO SISTEMA que devuelve EL PODER Y SU DINERO A LA GENTE.




Desde el enlace que se muestra más abajo se puede descargar sin costo el libro “NOS LA GENTE” que presenta la propuesta con algún detalle.
¡Vamos por el sistema!
Te necesitamos de este lado.
(*) Adaptación libre en base a “The Difference Between Politics and Governance”, por Joyce Brand, en X @JoyceBrand12 , https://www.morazanmodel.com/ , https://free-cities.org/ .



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